martes, 8 de enero de 2019

                  
       Este es un poema que quedó fuera del Cuaderno de Ibiza y otros poemas, por razones técnicas, y de momento será un pájaro que tendrá que volar solo, en espera de otros pajaron que espero que lleguen. Aún así creo que no lo doy por cerrado.


                                   EL FUEGO DE UNA NOCHE DE VERANO



                                      A Carmen, que tuvo la idea de comprar la finca



La noche estrellada
es
en el profundo corazón del verano
como una brisa
que suavemente inflama
nuestros besos.
Arrastrando, además,
el viento hacia nuestras manos,
que con gran sutileza 
pondera ambas pieles.

Mientras, del silencio nocturno
brota de los amantes
innumerables sentimientos:
la noche estrellada fulge radiantemente:
laten los corazones enamorados,
entre los árboles, susurra la alondra, corre la perdiz,
en un lindo recital de músicas y cantos.

Desnudamos el alma
en un primer abrazo,
abrasa el fuego
del amor más apasionado;
la noche veraniega funde 
en sueños y misterios de flores La Finca,
que destruye a su vez
la fuerza del viento. Ahora todo es remanso.

Los astros anuncian a lo lejos
miles de estrellas nuevas 
que otras noches como esta nos acompañaron.
Descubrimos en nuestros ojos 
el brillo de dos dulces e intensas miradas. La ciudad
arde a lo lejos. Allí todo es ya fuego.

Los cuerpos se poseen, se aman, fulgen.
La finca también en llamas arde.






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