miércoles, 4 de noviembre de 2015

UNA HORA MÁGICA


La lectura del poeta Eloy Sánchez Rosillo en el Museo Ramón Gaya de Murcia este martes pasado, ha sido para mí uno de esos momentos ya imborrables en mi largo deambular por los múltiples acontecimientos en los ámbitos de la Literatura: recitales, conferencias, discursos.... No sé si soy imparcial en este sentido, pues el poeta, en este caso, es un gran amigo, pero hay algo que me apetece decir públicamente: Eloy Sánchez Rosillo es uno de los más grandes poetas vivos de la Lengua Española, y que sea amigo, además, es un orgullo y una satisfacción muy grande.


GRACIAS, ELOY, POR TU POESÍA, POR TU AMISTAD Y POR ESA HORA MÁGICA!





martes, 3 de noviembre de 2015

                                    NO MÁS CUENTOS


Perdona el atrevimiento Caperucita,

pero no me creo tu cuento.

No entiendo los motivos
que debiera tener el lobo para comerte,
quizás todo haya sido un juego por su parte,
un divertimento, pues la aburrida atmósfera del relato
no invita a pensar otra cosa.
Ahora, el pobre lobo
anda por el bosque muy deprimido,
algunas noches, cuando me voy a dormir
viene hasta mi cabaña, y junto a mi almohada,
me cuenta su episodio de otra manera,
en realidad no tiene nada que ver
con lo que cuentan los hermanos Grimm,
ya sé que la culpa no es tuya,
pero siempre te hiciste la mártir.
Aunque no sufras, si te sirve de consuelo
yo también considero
que la historia de mi vida
es igualmente muy poco probable,
como la tuya, y la de tanta gente,
por eso suelo escuchar
con atención a ese pobre lobo,
sin embargo, no creas
que soy tan ingenuo,
con él tengo mis reservas,
no vaya a ser que una noche de esas
que viene a mi lado
a contarme sus pesares,
se me ocurra susurrarle al oído:
que qué boca más grande tiene,
y me conteste:
que para comerte mejor.



sábado, 24 de octubre de 2015

A pesar de que Paul Celan (Czernowitz, Rumania, 1920—París, 1970) escribió desde un principio su poesía en lengua alemana, durante el periodo en que vivió en Bucarest (1945—1947) escribió una veintena de poemas en rumano. De la importancia de ese periodo habla con claridad el hecho de que Celan llegara a traducir en esta última lengua algunos textos de Kafka, así como el que su célebre poema "Todesfuge" se publicase inicialmente en traducción al rumano, con el título de "Tangoul mortii" ("Tango de muerte"). Según su biógrafo John Felstiner (Paul Celan: poeta, superviviente, judío), la de Bucarest fue ante todo una fase de indecisión y de búsqueda. Es visible en esos poemas rumanos la honda huella del surrealismo, pero también la de Kafka y la de ciertos rasgos del expresionismo







POEMA RUMANO



Ha llegado por fin el instante en que, delante de los espejos que cubren las paredes exteriores de la casa en que has dejado para siempre a la amada despeinada, enarboles en la cima de una acacia prematuramente florecida tu bandera negra. Cortante se oye la fanfarria del regimiento de ciegos, el único que te sigue siendo fiel, te pones la careta, prendes el encaje negro en las mangas de tu traje de ceniza, subes al árbol, los pliegues de la bandera te envuelven, comienza el vuelo. No, nadie ha sabido aletear como tú alrededor de esta casa. Ha anochecido, estás flotando boca arriba, los espejos de la casa se inclinan sin tregua para recoger tu sombra, las estrellas caen y te desgarran la careta, los ojos se revierten hacia tu corazón en el que el sicómoro ha encendido sus hojas, las estrellas también descienden todas, hasta la última, un pájaro más pequeño, la muerte, gravita a tu alrededor mientras tu boca soñadora pronuncia tu nombre.



 (Traducción del poema de Andrés Sánchez Robayna y Lilica Voicu-Brey)

sábado, 10 de octubre de 2015

EL LOCO
(Breve estampa de Madrid)

In memoriam Juan Ramón Jiménez


Camina el loco por la Plaza Cánovas del Castillo de un plácido Madrid cuando ya anochece, encorvado, vestido de luto, con su barba nazarena, cobrando un extraño aspecto, habla solo, de pronto chilla a la hermosa mujer rubia que viste ropa muy sexy con la que se cruza. Con una sumaria dignidad vertical de turista fortuito camino detrás de la hermosa mujer a la que parezco perseguir, todo es confuso y ambiguo cuando cruzo el Paseo del Prado hacia la acera donde se encuentra el hotel Ritz y la parada del 49, el autobús que me conducirá hasta la Plaza de Castilla, me detengo, se detiene la joven en el mismo lugar que yo, sigue el indigente piropeándola, riendo con evidente complicidad y alivio entre la gente que pasa para un lado y otro, y que me mira sorprendida, asombrada, adquiero de pronto la sensación de portar una rara apariencia, me grita ahora a mí el perturbado, inquiriéndome, interrogándome por qué la persigo
Continúa caminando el loco frente al resplandor hiriente de los ventanales del lujoso hotel, alejándose, pero aún así prosigue gritando entrecortadamente mientras se vuelve de vez en cuando a vociferar. Ya no soy capaz de distinguir a quién chilla, si a la hermosa mujer rubia o a mí. Delante de nosotros está Neptuno, dios de las aguas, que es testigo de la escena, frente a un precioso cielo inmenso y puro, de un incendiado Madrid de finales de Junio, me siento a aguardar el autobús, quizás sea tarde, continúo mirando de soslayo a la mujer que también sentada habla ahora por el teléfono móvil cerca de mí, siento su respiración, su perfume, sin saber por qué pienso con más fuerza en mi semblante, trato con mucho esfuerzo de distinguir la silueta del loco que debe de estar ya cerca de la plaza de Cibeles.
Desde allá lejos, entre los árboles del paseo, por los altos edificios vienen unos gritos muy agudos, afilados, entrecortados:
-¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!
A estos gritos le sucede un gran rumor, un extraordinario murmullo:
-¡El loco! ¡El loco! ¡El loco!

No distingo las diferentes voces en este momento, quizás sea el menesteroso que reanuda sus gritos o tal vez la gente que pasaba hace un rato junto a mí que se agolpa cerca ya de la Plaza de Colón, y no ceja de bramar.


lunes, 5 de octubre de 2015

POEMA

Nunca 
he sido tan
pobre, Lamia,
y tan feliz
a la vez.

             (Imagen: Carmen Cantabella. Los tres mosqueteros. Acrílico-tela 90 x100 cmts.)

jueves, 1 de octubre de 2015

GRANDES PERSONAS

Al maestro D. Juan del Encina, en homenaje




Tan decente, honrado y cabal
era Demetrio, que solo era capaz
de engañar a su amante
con su querida esposa, Mariana,
esa magnífica mujer
que era, sin duda,
el gran amor de Demetrio,
una divina hembra
que  a su vez,
era incapaz de traicionar a su macho
únicamente
con su amante de toda la vida.

Como se puede apreciar:
Mariana y Demetrio,
dos grandes personas,
además de
muy cabales, honrados y decentes.
     
                                                                                 (D. Juan del Encina)

viernes, 25 de septiembre de 2015

LEÓN BUSCA GACELA (Poemas de Séptimo Alba 2002-2008)
Fulgencio Martínez. Editorial Renacimiento. Sevilla. 2009.


Cuando el lector se adentra en el nuevo poemario León busca gacela de Fulgencio Martínez (Murcia, 1960), recientemente publicado por la prestigiosa editorial Renacimiento de Sevilla, advierte que estos poemas tienen el sello siempre reconocible de un autor que ha ido fraguando una innovadora obra, que con este nuevo libro, logra su máximo esplendor.
Por tanto, podemos anunciar ya, que León busca gacela es sin duda el libro de madurez de este gran autor murciano o de su heterónimo o de su alter ego Séptimo Alba, un magnífico libro de poesía dividido en dos partes muy unitarias: Como bardo asusta a los muchachos y Las ilusiones, cuyos versos, a su vez, están dotados de voces y tonos diversos, y que se unen en una hermosa polifonía. Luego vendrán los santones de la Literatura y le pondrán la etiqueta de rigor, dirán probablemente que estos poemas tienen que ver con La otra sentimentalidad, con La poesía de la experiencia, con ciertos tintes surrealistas, con La poesía social, realista, urbana o cívica…
Pero lo que desprenden estos magníficos versos, construidos técnicamente perfectos, es frescura, versos capaces de despertar la más honda emoción, sin perder la compostura, elegantes y precisos, versos que no desdeñan a los de anteriores libros, (principalmente Cosas que quedaron en la sombra, un poemario que tiene muchas afinidades al nuevo libro), aunque, indudablemente, los mejoran.
Estamos pues, ante un proyecto poético intenso y arriesgado, que además, incluye todas esas voces de nuestro autor, antes citadas, y abre un nuevo resquicio por donde Fulgencio Martínez se ha introducido en este novedoso volumen, y diríamos sin temor a equivocarnos que se trata de una poesía muy original y a veces inclasificable, donde nuestro autor presenta un extraordinario universo poético, en el que maneja con gran maestría un verso depurado, con una voz enorme, donde se condensa y explora todas las variantes del poema, los múltiples matices de la experiencia humana, vertiginosos pensamientos que se imponen con violencia al lector, llevado todo a su máxima expresión: la memoria de los años, el recuerdo compartido, la belleza, el tiempo, el amor, la muerte, la ciudad, el existir cotidiano, el trabajo del vate, el poema, y otros elementos que conforman las preocupaciones del poeta..
Añadamos también que en cada una de estas composiciones se condensa toda la sabiduría de Fulgencio Martínez, composiciones escritas en la frontera de lo vivido y lo escrito, bajo la atenta mirada de las luces y de las sombras que ocupan su lugar en la existencia del hombre de hoy, composiciones que con deslumbrante sintaxis sorprenden al lector que le lleva a un mundo, a aquel universo, que en última instancia sólo puede darse en el terreno de lo poético
Digamos finalmente que estamos ante una propuesta poética muy contundente, audaz y estimulante, que puede abrir nuevas concepciones dentro del panorama literario español.

Sólo nos queda felicitar a Fulgencio Martínez, un notabilísimo escritor murciano, que nos ha brindado un libro excelente, y por supuesto agradecer a la Editorial Renacimiento de Sevilla que haya apostado valientemente por un gran poeta, que sin lugar a dudas todavía nos ofrecerá a sus lectores, grandes libros como este.


UNO Me fui ovillando, es decir, me marché a la isla. Entonces, como si nada, como si todo, nacieron los poemas para este Cua...