jueves, 23 de junio de 2016

LA GOTERA EXISTENCIAL




Afuera llueve, dentro de la casa una gotera se deja ver otorgando todos sus inmediatos efectos, en el escritorio Chacón sujeto al ordenador trata de contar la historia de la gotas que se suicidan cadenciosamente contra su cabeza, pero no deja de mirar la pantalla mientras teclea con rabia, momentos de cólera terrible, las siente caer, también advierte la tendencia metafísica, aunque no quiere despistarse ni un ápice, sabe que las gotas le hacen estar poco a poco más oprimido, aunque todo se va conformando, mera especulación racional, además cada vez se nota más mojado, el pelo le chorrea con abundancia, son los pagos de su conducta, el sentido del ser, sabe positivamente que podría levantarse, quizás esté entrecortado por la embriaguez creadora, sometido a los meandros que le conduce la escritura, pero se limita a pensar absurdamente que necesita un paraguas. Las gotas continúan cayendo y teme una reacción de las palabras no previsible u otro tipo de situación que aprehenda las esencias cualitativas que formen por fin el coagulo existencial, el pasaje filosófico, todo solidificado, haciendo que esté obligado a mirar hacia su interior para después fijar la vista en el techo donde la gotas empiezan a crecer de ritmo, modificando la manera que haga tan misterioso como indescifrable lo privilegiado. Con una extraña regularidad la gotera va aumentando de tamaño, proporcionadamente el orificio se agranda, intensificándose la historia que está a punto de terminar, en ese momento el goteo desata su ira, entonces el chorro golpea con tanta presión que cae sobre su cabeza, luego, golpeándose contra la pantalla del ordenador cae boca abajo, haciendo por fin que Chacón semincosciente yazca mirando lo abstracto y universal de la vida, el gran orificio del techo, provocando que pueda ver como llueve afuera.





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