martes, 6 de diciembre de 2016

Un poema que nunca olvido de Miguel Ángel Velasco, un poeta al que me siento muy unido desde su huida, no importa cómo ni cuándo:

ÁNIMA DE CAÑÓN



¿Qué será cuando el día se congele
con la detonación de nuestra carga
en el hueco del tiempo?
¿Cuando nos engatille
la del cuerpo mayor,
la fusilera Hécate,
con la espingarda de la luna
en desvelo de caza,
de la que ser su blanco;
o a contraluz de un sol que se comprima
en una carabina, en su mirilla,
y al fondo nuestra liebre, un punto trémulo
del túnel frío que se estreche en nada?
¿Saldrá el alma
soñándose fogueo, en expansión
reversible su posta, hacia una luz
que nos funda en su seno?
¿Se alzará en perdigones, loco polen
de plomo y extrañeza,
al encuentro del cáliz de la noche?
¿O quedará sin más amartillada,
de este lado el tímpano,
soldada a su calibre,
sin dar siquiera un humo leve el ánima?



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