sábado, 25 de febrero de 2017

DIOTIMA
I

Tu voz, limpia y auténtica,
es la luz que ilumina
los largos y lentos crepúsculos
que asolan mi vida.
Tú, luz bruñida y fúlgida,
es la voz que resuena
en las breves y rápidas mañanas
de mi existir.

II

Y eres, sin duda, la luz, esa voz
que siempre
me susurra al oído:
Purpúreo tesoro
que siempre está ahí,
incluso
en las noches más obscuras”.


                                                El Crepúsculo de Diotima. Ricardo Celma (1975, Argentina)

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