miércoles, 5 de abril de 2017

ME CAIGO Y ME LEVANTO, PERO NO ME ARRASTRO.

A una de las personas que más admiro es a mi padre (que para mí sigue vivo); y siempre lo admiraré por su lealtad al otro, por su fidelidad a los suyos, por su dignidad. En los últimos años he recibido tantos aguijonazos de la vida, que algunos me hicieron tocar fondo, otros fue dolor y otros tan solo decepción. Aún así soy muy feliz por otras muchísimas cosas que poseo.
Tengo claro que soy como soy, como todo hijo de vecino, que me parieron así, contundente, débil, sentimental, tozudo; además, asumo mis múltiples errores y defectos, pero siempre pedí perdón cuando me equivoqué, siempre; ahora, lo que no soporto es la farsa, la fanfarria de algunas personas que te quieren hacer creer que eres su amigo, te meten el aguijonazo antes citado y luego simulan que son leales y amigos.
África me hizo contundente por haber visto el infierno allí, y lo asumo, las enfermedades me dieron fuerza por su mezquindad, y afortunadamente me hicieron aún más sensible, aunque hay quien cree que debería estar de vuelta de todo. No, no estoy de vuelta de todo, es más, estoy más consciente que nunca que me gusta como soy, hace poco conocí el verdadero amor, tengo una familia maravillosa, tengo cáncer, sufro, disfruto de todo, amo, sueño, doy, recibo, y me caigo y me levanto muy a menudo. Estoy cansado de ver gente por esta sociedad que nos lo da todo, todo, y lo desprecian, y principalmente algunas personas desprecian la amistad, algo que para mí es de lo más valioso que puede poseer un ser humano, y sin lugar a dudas, aprecio mucho el verdadero valor de los verdaderos amigos; a mí ya no me venden la moto: con mi amistad no se comercia, no se juega, no se especula.

Sé, como decía anteriormente, que soy contundente, pero tengo los pies en la tierra, los verdaderos amigos saben donde estoy y mi teléfono, y yo donde ellos están; no me arrastro por nada ni por nadie, veo ya a mi edad pasos, y como decía Octavio Paz en su maravilloso libro, Pasado en claro, pasos que me nombran, el nombre de mi padre, esa persona tan admirada que camina a mi lado. Insisto, me caigo y me levanto, pero no me arrastro.Vale.

(Imagen: Carmen Cantabella 'Always', acrílico sobre tela 73 x 92 cmts.)



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