lunes, 6 de enero de 2014

CINCO DE MIS DIOSES



 Mis dioses están en la tierra.
(Julio Cortázar)


Uno. Roberto Bolaño.

Aquella noche que salí solo por la ciudad de Recuerdo me convertí en un detective salvaje. Roberto Bolaño, ya enfermo, me seguía, sentía sus cercanos pasos, incluso percibía su dificultosa respiración, entonces, me paré a esperarlo en medio de la noche oscura. Yo no tenía en ese momento miedo a la muerte, creo que él tampoco, por eso cuando el chileno me miró a los ojos, no tuvo ningún reparo en sacar de uno de los bolsillos de su abrigo, 2666, su libro póstumo. De ese modo sentí que aquella noche nunca lo olvidaría, y siempre leería sus libros.

Dos. Herta Müller.

Esta noche he soñado que hacia el amor con Herta Müller. Por eso, nada más despertarme he ido a toda prisa a la estantería de mi biblioteca, y he tomado el último de sus libros: Los pálidos señores con las tazas de moca; cuando al azar he abierto el poemario, he descubierto que de ése poema preferido chorreaba un líquido viscoso, blanquecino y de un olor característico.

Tres. Federico García Lorca.

Fuiste el poeta que más y mejor cantaste a la muerte y al amor. Sólo de ti nos quedan tus poemas, tu duende. Hubiera dado todo por conocerte, por haberte susurrado al oído: Federico García Lorca, poeta, pulso herido que rondas las cosas del otro lado, poeta que atraviesas con tus versos nuestros corazones como una espada.

Cuatro. Paul Celan
  
Te arrojaste al Sena, sabio poeta, porque no soportaste más la carga de esa vida repleta de culpa. Yo te hubiera acompañado aquél aciago día, Paul Celan; todavía hoy no soporto mi culpa y sufro en silencio la grandeza de tus poemas.
  
Cinco. Claudio Rodríguez.

Qué luz de amanecida te sorprendió a ti, Claudio Rodríguez, escribiendo poemas, siempre con la claridad que viene del cielo, qué altos parajes vieron entonces tus ojos, qué caminos recorriste en tu infancia y juventud, qué hospitalidad fue la tuya, qué leyendas viviste para que tu vida fuera una leyenda. Todo fue en ti suceso; de esta manera leo cada día tus poemas, con la convicción  que fuiste uno de los más grandes poetas místicos de lo cotidiano, del amor y la naturaleza.



  Texto publicado en el Periódico El Noroeste el 18 de Diciembre del año 2.010


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