jueves, 18 de agosto de 2016

EL ENCUENTRO


                                                                         A María Kodama


Escribo memoriosa, y tomo prestada de ambos su excepcional prosa inteligente, intuitiva y culta, paradigma de la modernidad literaria. Con pictórica precisión rememoro el lindo encuentro de los dos hombres ante mí, el encuentro de los dos grandes escritores argentinos de paso por Madrid.
Es uno de mis cuadros preferidos, El perro de Goya, allí se encontraron, ante ese cuadro, en la sala de pinturas negras del Museo del Prado: Borges y Cortázar, dos seres que siempre adoraré. Julio Cortázar, con su figura inconfundible entró de pronto en la sala, emocionada me vi de pronto en el interior de un sueño, un hermoso y deseado sueño, y en éste estaban los dos hombres solos en el lugar, junto al cuadro, mirándose el uno al otro, alejados, dejando al lado sus vidas y posturas políticas contrapuestas, y poco a poco una fuerza extraña los iba acercando. Fue Julio envuelto en el feliz sueño el que definitivamente se dirigía al maestro y le agradecía el haberle publicado en su día el primer cuento Casa tomada en la revista Los Anales de Buenos Aires, que entonces dirigía Jorge Luis Borges.
De golpe desperté de ese maravilloso sueño, entretanto presté mis ojos a Borges para que viera, al igual que hizo en el sueño, como Cortázar a pesar del antagonismo pero unido por el amor y la gratitud de la Literatura se acercaba definitivamente a nosotros que contemplábamos uno de mis cuadros preferidos, El perro de Goya, entonces los dos hombres se fundieron en un emotivo abrazo.


                                                                               Marzo 2004



(Este entrañable homenaje se publicó en El periódico El Noroeste de Caravaca de la Cruz en el año 2.004).



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